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May 06

Querido Angel…. vuelve otro martes cualquiera

Ayer vinieron varias personas muy queridas al restaurante, una de ellas, Ángel Parada había reservado la tarde anterior. Eso, los lunes o martes nos trae auténticos quebraderos de cabeza y carreras a más no poder porque normalmente el sábado y domingo nos deja a cero de algunas existencias y como tratamos de usar los productos lo más frescos posible pues normalmente procuramos recibirlos el miércoles por la mañana.

Pero claro venía nuestro querido Ángel (aqui en una foto en un reportaje que hicieron en un periódico), persona a la que queremos como si fuera de la familia y cuando me fui a la cama la noche del lunes me acosté pensando que platos especiales le podíamos dar.

Los salmonetes XXL de 700 gr, el pargo king size 4 kilos o el rape se nos habían acabado todos y “solo” nos quedaba merluza. Esto es normal, porque desde que hemos desarrollado una técnica de cocción muy precisa los pescados salen extraordinarios y tenemos clientela que viene exclusivamente por ellos. Por si acaso Ángel o sus amigos querían probar había que pedir por lo menos un rape de 3 kilos por si acaso.

El tartare de ostra está gustando cada vez más y no estaba seguro que Ángel lo hubiera probado ya. Pero la última caja de 40 unidades que pedimos a Castropol a EO, se había acabado anteayer lunes, así que por si acaso pedí 8 unidades de GILLARDEAU a Coruñesas.

Los espárragos, extraordinarios, de LUIS SAN JOSE se habían esfumado también. Esta semana el primer pedido de este agricultor llega esta mañana miércoles así que no podíamos hacerle el plato de colmenillas a la crema con espárragos en tres cocciones gratinados con Comté y jugo de ave. Esto se debió quedar en mi cabeza al acostarme porque a las 6h00 de la mañana me desperté con este plato y la visita de Ángel y llame inmediatamente a mi frutero, sabiendo que estaba en Mercamadrid para que me comprara el mejor espárrago posible para salir del paso y a sabiendas que hoy nos llegan los 12 kilos de Luis San José.

El frutero, lacónico y malhumorado, me contesto que tenía que comprar un paquete de 5 kilos.

Este fin de semana recuperamos un plato que tiene mucho éxito en el restaurante: el gazpacho picante de centolla con aceite de cilantro. Pero las centollas se habían acabado. Así que hubo que suplir para poder ofrecer el plato por si acaso.

En definitiva, por si acaso compramos 5 kilos de espárrago, un rape de 3 kilos, 8 ostras Gillardeau y hicimos 5 centollas.

Como era totalmente previsible, no probaron la ostra ni tampoco el gazpacho y menos el rape. Probaron el plato de colmenillas que les gustó. Al final fue buena idea comprar los espárragos porque salieron 7 platos. Una mesa en el reservado de abajo tomo ella solo 2 y repitieron otros 2. Uno no puede imaginar la felicidad que le produce a un cocinero ver que un  plato encanta. Todos los sacrificios y horas de trabajo quedan compensadas en unos instantes y esto actúa como un bálsamo.

En realidad nos alegra tanto que vengan amigos a vernos que todas estas simpáticas y divertidas carreras e insomnios que nos ponen las pilas son solo eso… buenos e simpáticos recuerdos. Así que querido Ángel vuelve el lunes o martes que quieras… 😉