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Nov 27

Nunca es tarde si la dicha es buena

A veces la satisfacción tarda en llegar e incluso llega cuando ya no la esperas pero, y eso es lo importante, llega.

Hace pocas horas, María mi mujer, me recriminaba por tirarme muchas horas trabajando para nada.

Todo empezó por la reserva de una persona que nos está ayudando una barbaridad , trayendo casi cada semana a personas amantes de la gastronomía con gran vida social. En definitiva una persona que nos da a conocer a mucha gente y es un apoyo moral formidable.

Cada una de sus visitas, por supuesto, genera un estrés extra y un intento de hacer alguna cosa nueva, fuera de lo común de la carta del restaurante.

Esta semana pensé que podía ser buena idea hacerle la famosa Liebre al Estilo del Senador Couteaux de la que hemos hablado varias veces aquí y me puse manos a la obra para elaborar la receta más pesada y titánica que recuerdo haber abordado en estos años. Una receta que se recuerda como las heridas de una batalla. Para los interesados este post que lleva a otros anteriores: http://www.noselepuedellamarcocina.com/2014/10/28/llegan-las-primeras-liebres-nacionales/

Llega el momento del almuerzo, viene este Señor, llega su acompañante, un celebrissimo naviero, propongo fuera de carta la liebre. Electrocardiograma plano, ningún eco. No le apetece.

Mi gozo en un pozo. Y todo el follón que he montado despertándome a las 5 de la mañana para empezar la receta me pasa un segundo por la cabeza mientras trato de que no se me note una cierta desilusión en la mirada o en el tono de voz.

El almuerzo pasa bien, van avanzando los platos llega la paulova, que he hecho esa misma mañana y está impecable.

Cuando llego a casa: expectación, “le gustó la liebre?” me pregunta mi hija por el pasillo. María desde la cocina pronuncia la misma frase y cuando les digo que no la ha llegado a probar me dicen que tanto trabajo para nada no tiene sentido. Ellas no entienden, probablemente, el enorme interés y vocación que tenemos muchos en este gremio por agradar. Un interés sin limite más que el que puede provocar al agotamiento.

Parecía que el episodio había acabado pero quedaba una agradable segunda vuelta.

El caso es que ayer mismo, un admirado grupo de cracks venía a celebrar su primera estrella Michelin con nosotros.  Es gente a la que queremos con locura, su proposición gastronómica nos encanta, lo hemos proclamado por los cuatro costados y merecen de sobra la pena los kilómetros que hay que hacer para ir a verlos a San Lorenzo del Escorial. El territorio donde se esconde MONTIA.

Preparamos un menú largo: ostras con salsa diablo, ensalada de centolla al estilo Vigato, alcachofas fritas con yema de huevo a baja temperatura, liebre a la Royale al estilo del Senador Couteaux, Poulet du dimanche y paulova XXXL.

Probablemente el mejor piropo que me podían hacer los chicos a parte de los muchos halagos que hicieron por el plato, la textura de la liebre, la densidad y el color de la salsa fueron levantarse de la mesa para ir a rebañar la salsa que quedaba en los platos de la zona en la que se habían sentado las chicas. Me dio un subidon que casi voy levitando. Todos los esfuerzos quedaban recompensados.

Acabamos muy tarde, me sente un rato a la mesa con ellos. Hablamos de todo un poco.

A la 1 y pico de la mañana llegue a casa y no pude contar en casa que la liebre de nuestro estimado Senador Couteaux había enamorado al público más conocedor y exigente.  Hoy viene a almorzar Luis, una persona a la que queremos como si fuera ya de la familia y voy a hacer lo posible para que pruebe esta receta mítica y ver si sale esta sonrisa que no sale a todos cuando nos gusta un plato y que la sal de la vida de cualquiera que se dedique con amor a este trabajo.

 

 

 

 

12 comentarios

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  1. Jose

    Gente bien maja los de Montia :-)

    En cualquier caso todo ese esfuerzo nunca es baldío. El esfuerzo siempre nos hace crecer y avanzar. Máxime cuando es algo constructivo como es el caso. El esfuerzo y el resultado final ya son una recompensan en sí mismos, pese a que, en principio, no llegara a la audiencia que inicialmente se pensaba.

    Saludos,

    Jose

  2. Leon

    Qué gustazo leer esto. Enorme C.!

  3. Christophe

    La verdad es que la gente de Montia es genial y su comida tanto como ellos.
    Un abrazo

  4. Christophe

    ¿Como andas Leon?
    Me alegra ver que sigues siguiendo el blog y se que tu tambien eres de retos maratonianos.

  5. Leon

    todos los días miro el blog a ver si hay novedades. y me gusta verlas! entiendo la satisfacción de un plato maratoniano… y me ha alegrado ver la recompensa fisica a tu madrugón. Me voy 3 semanitas a Chile esta tarde…a ver que me enseñan por alli. Nos vemos pronto por tu casa. Abrazo!

  6. Couteaux

    Habrá liebre mañana??

  7. Christophe

    Perdona, no vi tu correo.
    Si hay liebre al estilo del Senador Couteaux hoy.

  8. Couteaux

    Gracias Cristophe! Allí estaré para probarla. Saludos.

  9. Christophe

    Veo que se llamao apoda como nuestro admirado Senador.
    Imagino que no será familiar ¿verdad?
    ¿conoce la receta? ¿Ha tenido oportunidad de probarla antes?

  10. Couteaux

    Familia lejana como mucho!

    Pero si que he tenido la suerte de probarla. De hecho, no dejo pasar un otoño / invierno sin que caiga al menos una.

    Saludos,

  11. Christophe

    Bueno, una vez pasada la cata,me conformo con que usted haya disfrutado la mitad que nosotros por recibirle y verles disfrutar.

    A la prochaine !!

  12. Couteaux

    Sin lugar a dudas, la mejor liebre que he tomado en Madrid en mi vida. Y lo mejor, es que ninguna de las demás cosas que hemos tomado desmerecía.

    Espero volver pronto y, entre tanto, ¡mataré el gusanillo en salsa diablo!

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