A partir de los 30 años, esta demostrado que empezamos a perder muchas capacidades, entre otras gustativas y olfativas.
Una enóloga muy conocida norteamericana, Ann Noble, la persona que creo la rueda de aromas, lo describió con una frase muy hermosa: «…déjenme darles una noticia mala y otra buena: dispónganse a experimentar una pérdida progresiva del olfato a partir de los treinta años, pero prepárense también para disfrutar cada vez más del olor de sus recuerdos».
