No se debe usar una cacerola de aluminio ni se debe tapar ya que en ambos casos pierden color.
Estas son las proporciones exactas para conseguir unas judías perfectas: por cada 100 gramos de judías, poner 1 litro de agua y 12 gramos de sal.
La sal se debe poner cuando el agua hierve, pasados unos minutos dependiendo del grosor de la judía la judía estará al dente ( lo mejor es sacar una al cabo de un ratito y probar). En ese momento se debe echar en una fuente con agua y hielo para parar la cocción. Un truco muy cómodo es usar una secadora de lechugas: se pone el agua y el hielo y encima la cestilla. Las judías son más fáciles de sacar despues.
Hiper recomendable un aparato que vale 6 euros, de origen australiano que permite cortar la típica judía en lonchas de 2 milímetros y ayuda a quitar los nervios laterales.

2 comentarios
Ricardo escribió:
26/11/2009 a las 8:03 pm (UTC 1)
Al introducir las judías en agua con hielo, no solo detienes la coción sino que su coloración pasa a ser de un verde clarito muy intenso, haciendo que su presentación sea muy vistosa. Esa tonalidad se puede obtener también añadiendo durante la coción una cucharadita de bicarbonato
Christophe escribió:
27/11/2009 a las 5:07 am (UTC 1)
Yo lo suelo echar una cucharadita de bicarbonato siempre.